HISTORIA

Los orígenes de la cofradía se remontan al año 1561. Por aquel entonces la imagen de la Soledad formaba parte de la llamada “Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y Entierro de Cristo“, que tenía su sede en el antiguo Convento de Carmelitas Descalzos de Nuestra Señora de la Cabeza (actual ayuntamiento de Granada).

La fundación en 1615 de la “Hermandad de las Tres Necesidades y Entierro de Cristo” originó un conflicto entre ambas corporaciones por la utilización de la advocación cristífera, situación que derivó en 1770 en la necesidad de alternar su salida a las calles de la ciudad. Tendremos que llegar al año 1827 cuando se produce un acercamiento notable entre las contendientes, posturas que motivaron que elementos importantes de una de las Cofradías acabasen procesionando con la opuesta o que los hermanos de la Cofradía que en el régimen de alternancia, no les tocara salir ese año, pudiesen procesionar con la otra hermandad. La unión definitiva de ambas corporaciones tuvo lugar en 1840.

La exclaustración de 1836, y la desamortización posterior, dio como consecuencia directa que las imágenes de la Cofradía fueran a parar al Convento de Santa Paula, de uso hostelero en la actualidad.

Tras estos avatares la situación quedaba de la siguiente manera: El Cristo efectuaba su salida procesional desde la Iglesia de San Gil y la Virgen desde Santa Paula a donde regresaba tras efectuar su salida procesional en trayecto común.

En 1909 las imágenes ya procesionaron en el llamado “Santo Entierro Magno” embrión de la Semana Santa actual en Granada, aunque no fue hasta 1923 cuando se planteó de manera definitiva la refundación de la Cofradía para llegar al año 1925, reseñado anteriormente. En ese año queda constancia escrita de la presencia aún de la imagen de Nuestra Señora de la Soledad en la Catedral de Granada para realizar, desde allí, su salida junto al Santo Sepulcro.

Sus primeros estatutos se aprobaron el 17 de marzo de ese mismo año por el Arzobispo de Granada, Cardenal Casanova y Marzol.

La imagen cristífera, de gran patetismo y expresividad y que conserva en parte la posición post mortem con los dedos en semiflexión, es una imagen anónima del siglo XVI-XVII atribuida a Diego de Aranda, que formó parte (como hemos citado antes) del Desfile antológico celebrado en Granada en 1909 y que mantuvo su presencia en este magno acontecimiento en el intervalo de años que van desde 1910 a 1921, no procesionando en 1915. La talla, de gran valor devocional en la ciudad, estuvo presente, de igual manera en la exposición Jesucristo y el emperador Cristiano, celebrada en la Catedral de Granada en el año 2000.

Su puesta en escena en las calles, hasta que el año 2014 cambió a ser procesionado sobre parihuela, representaba la escena del traslado del cuerpo de Jesús al Sepulcro, situando figuras vivientes que simulaban a las Cuatro Marías, María, la Madre de Dios, María Salomé, María Cleofás y María Magdalena, que seguían el cuerpo que portaban José de Arimatea, José Nicodemo y San Juan Evangelista.

La imagen de Nuestra Señora de la Soledad es una talla atribuida a Pedro de Mena datada en el siglo XVII, presentada con las manos entrelazadas y la cabeza ligeramente inclinada hacia delante. Sin lugar a dudas es una de las señas distintivas de nuestra Semana Mayor. La imagen representa un perfil de la Madre de Dios diferente al de otras dolorosas, de una mayor madurez y de rasgos diferenciadores con el resto de imágenes marianas, no sólo de Granada, sino de Andalucía, constituyéndose en un hito iconográfico a nivel nacional, en cuanto al punto de vista artístico y devocional.

El templo jerónimo fue fundado por los Reyes Católicos en Santa Fe, el mismo año de la conquista de Granada, bajo la advocación de Santa Catalina Mártir, trasladándose posteriormente a la capital, cambiando su nombre por el del Concepción de Nuestra Señora. Comenzó su edificación en 1521.

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