HISTORIA

Corporación ligada en sus inicios a la “Hermandad Católica Ferroviaria“, nace en el año 1953 y se considera heredera de aquella otra que en el siglo XVIII procesionaba, con el rezo del Rosario, el Domingo de Ramos. De hecho, a día de hoy, podemos considerarla la única superviviente de las llamadas hermandades “gremiales”, de tanto peso devocional en su momento.

En 1953 (año de su fundación) la hermandad procesionará en las calles de Granada con el nombre de “Jesús de las Eras y Nuestra Señora del Amor y del Trabajo” (obviamente, el titular cristífero era el, también referido al hablar de la hermandad de la Concepción, Nazareno de la Ermita de San Isidro). En 1954 procesiona a un Crucificado muerto bajo la advocación de “Buena Muerte”. Esta imagen se encontraba en el Monasterio de Franciscanas clarisas de Nuestra Señora de la Encarnación y era atribuida a Diego de Siloé.

Los avatares históricos hicieron que esta Cofradía del Barrio de San Lázaro dejase de procesionar en el año 1963, renaciendo de nuevo en 1980 gracias a la iniciativa del Cuerpo de Costaleros de María Santísima de la Victoria, de la hermandad de la Santa Cena. En su salida de 1981, la cofradía procesionó la imagen de un crucificado de la Iglesia del Sagrado Corazón, de la Compañía de Jesús, obra atribuida a Pablo de Loyzaga de comienzos del siglo pasado y que formó parte del cortejo ferroviario hasta 1983.

Los años 1984 y 1985 marcan la presencia en las calles de la imagen del Cristo llamado “Del Buen Amor”, obra de Domingo Sánchez Mesa para la Comunidad de Hermanitas de los Pobres. En el periodo que va desde 1986 a 1988 la Cofradía procesionó un crucificado de la iglesia Parroquial de San Agustín. De manera definitiva, en 1989, se encarga la hechura del Santísimo Cristo de la Buena Muerte a Antonio Díaz Fernández.

La imagen mariana, una de las joyas de la imaginería que procesiona en nuestra semana mayor, es atribuida a la escuela de Mora, datada entorno al año 1770 y fue adquirida por entonces capellán de la Ermita de San Juan de Letrán, José Navas Ruz. La imagen, cuya advocación primitiva fue la de “Nuestra Señora de los Dolores” pudo pertenecer, según Antonio Padial, a algún oratorio o templo, cambiando su nombre al fundarse la Cofradía por el de “Nuestra Señora del Amor y del Trabajo”.

PATRIMONIO MUSICAL