Santo Rosario
 Según las indicaciones de Juan Pablo II

      Misterios gozosos (Lunes y Sábado)

      Meditar los misterios gozosos significa adentrarse en los motivos últimos de la alegría cristiana y en su sentido mas profundo: el gozo que produce el acontecimiento de la Encarnación. María nos ayuda a descubrir el secreto de la alegría.

      Primer misterio: La Encarnación, del Hijo de Dios.

      Segundo misterio: La visitación de María a su prima Isabel.

      Tercer misterio: El nacimiento de Jesús, el Salvador, en Belén.

      Cuarto misterio: La presentación de Jesús en el templo.

      Quinto misterio: Jesús perdido y hallado en el templo.

      Misterios dolorosos (Martes y viernes)

      Meditar los misterios dolorosos lleva al creyente a revivir

      la muerte de Jesús. Nos ponemos al pie de la cruz junto a María para penetrar con ella en la inmensidad del amor de Dios al hombre y sentir toda su fuerza regeneradora.

      Primer misterio; La oración de Jesús en el huerto de Getsemaní.

      Segundo misterio; La flagelaci6n del Señor.

      Tercer misterio: La coronación de espina. Cuarto misterio: Jesús con la cruz a cuestas camino del Calvario.

      Quinto misterio: La crucifixión y muerte del Señor.

      Misterios de luz (Jueves)

      Meditar los misterios luminosos significa recordar que todo el misterio de Cristo es luz. Cada uno de estos misterios nos recuerda el Reino ya presente en la persona misma de Jesús. Cristo anuncia el evangelio del Reino, luz del mundo.

      Primer misterio: El Bautismo de Jesús en el Jordán.

      Segundo misterio: La revelación de Jesús en las bodas de Caná.

      Tercer misterio: El anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión.

      Cuarto misterio: La Transfiguración.

      Quinto misterio: La institución de la Eucaristía.

      Misterios gloriosos ( Miércoles y domingo)

      Meditar los misterios gloriosos alimenta en el creyente la esperanza de la gloria y morada definitiva. Caminamos hacia la casa del Padre como miembros del pueblo de Dios peregrino en la historia. María, madre de la Iglesia, nos acompaña.

      Primer misterio: La resurrección de Jesús.

      Segundo misterio: La ascensión del Señor a los cielos.

      Tercer misterio: La venida del Espíritu Santo.

      Cuarto misterio: La asunción de María en cuerpo y alma a los cielos.

      Quinto misterio: La coronación de Nuestra Señora como Reina de todo lo creado.

      Letanías de la Santísima Virgen

      Señor ten piedad. Señor ten piedad.

      Cristo ten piedad. Cristo ten piedad.

      Señor ten piedad. Señor ten piedad.

      Cristo, óyenos. Cristo, óyenos.

      Cristo, escúchanos. Cristo, escúchanos.

      Dios Padre, Creador del mundo. Ten misericordia de nosotros.

      Virgen poderosa. Ruega por nosotros.

      Virgen clemente.

      Virgen fiel.

      Espejo de justicia.

      Trono de sabiduría.

      Causa de nuestra alegría.

      Vaso espiritual

      Vaso honorable.

      Vaso insigne de devoción.

      Rosa mística.

      Torre de David.

      Torre de marfil.

      Casa de oro.

      Arca de la alianza.

      Puerta del cielo.

      Estrella de la mañana.

      Salud de los enfermos.

      Refugio de los pecadores.

      Consoladora de los afligidos.

      Auxilio de los cristianos.

      Reina de los ángeles.

      Reina de los patriarcas.

      Reina de los apóstoles.

      Reina de los mártires.

      Reina de los confesores.

      Reina de las vírgenes.

      Reina de todos los santos.

      Reina concebida sin mancha original.

      Reina asunta al cielo.

      Reina del santísimo Rosario.

      Reina de la paz.

      Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.

      Perdónanos, Señor.

      Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.

      Escúchanos, Señor.

      Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.

      Ten misericordia de nosotros.

      Bajo tu amparo nos acogemos Santa Madre de Dios. No desoigas nuestras súplicas en las necesidades que te presentamos, antes bien, líbranos siempre de todos los peligros, Virgen gloriosa y bendita.

      Ruega por nosotros Santa Madre de Dios.

      Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

      Concédenos Señor, a nosotros tus siervos, gozar de perpetua salud de alma y cuerpo y, por la gloriosa intercesión de la Bienaventurada siempre Virgen María, vemos libres de las tristezas de esta vida y gozar de las alegrías eternas. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

      Rosario bendito de María, dulce cadena que nos unes con Dios.

      El Rosario es una oración apreciada por muchos santos, recomendada por los Papas. Juan Pablo II nos invita a rezarla, aportando los nuevos "misterios de luz". En su sencillez esta oración mariana tiene una profunda dimensión cristológica. Contemplamos el rostro de Cristo con María.