30 de Marzo de 2013<< Lecturas día anterior || Lecturas día siguiente >>Liturgia de las Horas: Propio del Salterio
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Lecturas de la liturgia
- Primera Lectura: Génesis 1,1-2,2
"Vio Dios todo lo que habÃÂa hecho; y era muy bueno"
Al principio creó Dios el cielo y la tierra. La tierra era un caos informe; sobre la faz del abismo, la tiniebla. Y el aliento de Dios se cernÃÂa sobre la faz de las aguas.
Y dijo Dios: "Que exista la luz."
Y la luz existió.
Y vio Dios que la luz era buena. Y separó Dios la luz de la tiniebla; llamó Dios a la luz "DÃÂa"; a la tiniebla, "Noche".
Pasó una tarde, pasó una mañana: el dÃÂa primero.
Y dijo Dios: "Que exista una bóveda entre las aguas, que separe aguas de aguas."
E hizo Dios una bóveda y separó las aguas de debajo de la bóveda de las aguas de encima de la bóveda.
Y asàfue.
Y llamó Dios a la bóveda "Cielo".
Pasó una tarde, pasó una mañana: el dÃÂa segundo.
Y dijo Dios: "Que se junten las aguas de debajo del cielo en un solo sitio, y que aparezcan los continentes."
Y asàfue.
Y llamó Dios a los continentes "Tierra", y a la masa de las aguas la llamó "Mar".
Y vio Dios que era bueno.
Y dijo Dios: "Verdee la tierra hierba verde que engendre semilla, y árboles frutales que den fruto según su especie y que lleven semilla sobre la tierra."
Y asàfue.
La tierra brotó hierba verde que engendraba semilla según su especie, y árboles que daban fruto y llevaban semilla según su especie.
Y vio Dios que era bueno.
Pasó una tarde, pasó una mañana: el dÃÂa tercero.
Y dijo Dios: "Que existan lumbreras en la bóveda del cielo, para separar el dÃÂa de la noche, para señalar las fiestas, los dÃÂas y los años; y sirvan de lumbreras en la bóveda del cielo, para dar luz sobre la tierra."
Y asàfue.
E hizo Dios dos lumbreras grandes: la lumbrera mayor para regir el dÃÂa, la lumbrera menor para regir la noche, y las estrellas. Y las puso Dios en la bóveda del cielo, para dar luz sobre la tierra; para regir el dÃÂa y la noche, para separar la luz de la tiniebla.
Y vio Dios que era bueno.
Pasó una tarde, pasó una mañana: el dÃÂa cuarto.
Y dijo Dios: "Pululen las aguas un pulular de vivientes, y pájaros vuelen sobre la tierra frente a la bóveda del cielo."
Y creó Dios los cetáceos y los vivientes que se deslizan y que el agua hizo pulular según sus especies, y las aves aladas según sus especies.
Y vio Dios que era bueno.
Y Dios los bendijo, diciendo: "Creced, multiplicaos, llenad las aguas del mar; que las aves se multipliquen en la tierra."
Pasó una tarde, pasó una mañana: el dÃÂa quinto.
Y dijo Dios: "Produzca la tierra vivientes según sus especies: animales domésticos, reptiles y fieras según sus especies."
Y asàfue.
E hizo Dios las fieras según sus especies, los animales domésticos según sus especies y los reptiles según sus especies.
Y vio Dios que era bueno.
Y dijo Dios: "Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine los peces del mar, las aves del cielo, los animales domésticos, los reptiles de la tierra."
Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; hombre y mujer los creó.
Y los bendijo Dios y les dijo: "Creced, multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad los peces del mar, las aves del cielo, los vivientes que se mueven sobre la tierra."
Y dijo Dios: "Mirad, os entrego todas las hierbas que engendran semilla sobre la faz de la tierra; y todos los árboles frutales que engendran semilla os servirán de alimento; y a todas las fieras de la tierra, a todas las aves del cielo, a todos los reptiles de la tierra, a todo ser que respira, la hierba verde les servirá de alimento."
Y asàfue.
Y vio Dios todo lo que habÃÂa hecho; y era muy bueno.
Pasó una tarde, pasó una mañana: el dÃÂa sexto.
Y quedaron concluidos el cielo, la tierra y sus ejércitos.
Y concluyó Dios para el dÃÂa séptimo todo el trabajo que habÃÂa hecho; y descansó el dÃÂa séptimo de todo el trabajo que habÃÂa hecho.
- Salmo Responsorial: 117
"Aleluya, aleluya, aleluya."
Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Diga la casa de Israel: eterna es su misericordia. R.
La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es excelsa. No he de morir, viviré para contar las hazañas del Señor. R.
La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente. R.
- Evangelio: Lucas 24, 1-12
"¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?"
El primer dÃÂa de la semana, de madrugada, las mujeres fueron al sepulcro llevando las aromas que habÃÂan preparado. Encontraron corrida la piedra del sepulcro. Y, entrando, no encontraron el cuerpo del Señor Jesús. Mientras estaban desconcertadas por esto, se les presentaron dos hombres con vestidos refulgentes. Ellas, despavoridas, miraban al suelo, y ellos les dijeron: "¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No esta aquÃÂ. Ha resucitado. Acordaos de lo que os dijo estando todavÃÂa en Galilea: "El Hijo del hombre tiene que ser entregado en manos de pecadores, ser crucificado y al tercer dÃÂa resucitar.""
Recordaron sus palabras, volvieron del sepulcro y anunciaron todo esto a los once y a los demás.
MarÃÂa Magdalena, Juana y MarÃÂa, la de Santiago, y sus compañeras contaban esto a los apóstoles. Ellos lo tomaron por un delirio y no las creyeron.
Pedro se levantó y fue corriendo al sepulcro. Asomándose, vio sólo las vendas por el suelo. Y se volvió admirándose de lo sucedido.
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