18 de Enero de 2013<< Lecturas día anterior || Lecturas día siguiente >>Liturgia de las Horas: 1ra. Semana del Salterio
Color: Verde
Lecturas de la liturgia
- Primera Lectura: Hebreos 4,1-5.11
"Empeñémonos en entrar en aquel descanso"
Hermanos: Temamos, no sea que, estando aún en vigor la promesa de entrar en su descanso, alguno de vosotros crea que ha perdido la oportunidad. También nosotros hemos recibido la buena noticia, igual que ellos; pero el mensaje que oyeron de nada les sirvió, porque no se adhirieron por la fe a los que lo habÃan escuchado. En efecto, entramos en el descanso los creyentes, de acuerdo con lo dicho: "He jurado en mi cólera que no entrarán en mi descanso", y eso que sus obras estaban terminadas desde la creación del mundo. Acerca del dÃa séptimo se dijo: "Y descansó Dios el dÃa séptimo de todo el trabajo que habÃa hecho." En nuestro pasaje añade: "No entrarán en mi descanso." Empeñémonos, por tanto, en entrar en aquel descanso, para que nadie caiga, siguiendo aquel ejemplo de rebeldÃa.
- Salmo Responsorial: 77
"No olvidéis las acciones de Dios."
Lo que oÃmos y aprendimos, / lo que nuestros padres nos contaron, / lo contaremos a la futura generación: / las alabanzas del Señor, su poder. R.
Que surjan y lo cuenten a sus hijos, / para que pongan en Dios su confianza / y no olviden las acciones de Dios, / sino que guarden sus mandamientos. R.
Para que no imiten a sus padres, / generación rebelde y pertinaz; / generación de corazón inconstante,/ de espÃritu infiel a Dios. R.
- Evangelio: Marcos 2,1-12
"El Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados"
Cuando a los pocos dÃas volvió Jesús a Cafarnaún, se supo que estaba en casa. Acudieron tantos que no quedaba sitio ni a la puerta. Ãl les preponÃa la palabra. Llegaron cuatro llevando un paralÃtico y, como no podÃan meterlo, por el gentÃo, levantaron unas tejas encima de donde estaba Jesús, abrieron un boquete y descolgaron la camilla con el paralÃtico. Viendo Jesús la fe que tenÃan, le dijo al paralÃtico: "Hijo, tus pecados quedan perdonados."
Unos escribas, que estaban allà sentados, pensaban para sus adentros: "¿Por qué habla éste asÃ? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados, fuera de Dios?" Jesús se dio cuenta de lo que pensaban y les dijo: "¿Por qué pensáis eso? ¿Qué es más fácil: decirle al paralÃtico "tus pecados quedan perdonados" o decirle "levántate, coge la camilla y echa a andar"? Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados..." Entonces le dijo al paralÃtico: "Contigo hablo: Levántate, coge tu camilla y vete a tu casa." Se levantó inmediatamente, cogió la camilla y salió a la vista de todos. Se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo: "Nunca hemos visto una cosa igual."
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