Unidos por el mismo Espíritu. Temario de formación cofrade

Unidos por el mismo espírituExtracto de la Presentacion

      En el pasado mes de junio, hermanos mayores, consiliarios y vocales de formación de las Hermandades de Penitencia de la ciudad de Granada, acompañados por el Presidente y Junta de Gobierno de la Real Federación, asistían a las IV Jornadas de Convivencia en el Hotel del Duque. En esta ocasión reflexionaron sobre la formación de los cofrades.

      Todos los asistentes sintieron la urgente necesidad de una formación que, dentro de un clima propio del mundo cofrade, abordase los aspectos mas esenciales de la formación cristiana de un laico. El Consiliario de la Real Federación, Don Andrés González, trazó con gran acierto las líneas de un posible programa de formación. Todos los asistentes sintonizaron con el y aportaron en los diálogos sugerencias y compromisos para desarrollarlo.

      Ese ha sido el impulso que, en tan pocos meses, ha fructificado en el temario que hoy os presento. Este instrumento nace de vosotros mismos para ponerse a vuestro servicio. En efecto, en tan poco tiempo, un equipo de redactores, todos ellos laicos, todos ellos cofrades, han elaborado estos temas. A todos ellos expreso mi felicitación y agradecimiento.

      Sin embargo, los orígenes de esta iniciativa son mas remotos. La actual Junta de Gobierno de la Real Federación asumió al inicio de su mandado el compromiso de la formación en sintonía con las indicaciones de nuestro querido Sr. Arzobispo, tan preocupado por esta formación como se ve en numerosas intervenciones suyas. Por eso precisamente, se dedicaron las ultimas Jornadas a este asunto.

      Dentro del amplio programa de renovación de nuestras Hermandades y Cofradías que venimos desarrollando con constancia desde hace unos años, tiene una singular importancia, diríamos que decisiva, la formación de los hermanos. En el mundo actual, nuestra fe no encuentra apoyos ambientales. Mas bien nos vemos llamados a vivirla en medio de una cultura anticristiana. Una fe adulta tiene que ser una fe suficientemente formada. Si, además, queremos ser evangelizadores y dar testimonio de nuestra fe no solo con nuestra vida sino también con nuestra palabra, necesitamos formarnos para poder "dar razón de nuestra esperanza". Así, este programa de formación hay que verlo como un aspecto importante de la renovación, como lo están siendo los nuevos estatutos y otras iniciativas.